En el columpio de la vida, nunca me has abandonado.
En el hospital siempre a mi lado.
En mis días oscuros, ahí, tú has estado.
Cuando ha sido tuyo el deber, fuertemente me has criticado.
Cuando nadie jugaba una carta por mí, tú has apostado.
Los mayores logros de mi vida, gracias a ti los he
alcanzado.